Cómo programar la colocación de una losa
Obra y despacho

Cómo programar la colocación de una losa

Camiones, ritmo y cuadrilla: cómo se calcula la hora de cada viaje para que la losa salga continua y sin esperas.

P

Equipo Premezclado

Publicado el 2026-09-16

Una losa se gana o se pierde en la agenda, no en la mezcla. El concreto puede ser el correcto, la cuadrilla puede ser buena y aun así la losa salir con juntas frías, con esperas larguísimas o con el último camión llegando de noche. Programar una colocación es una cuenta sencilla —volumen, ritmo y tiempo— que casi nadie hace por escrito, y es justamente la que decide si el día va a salir bien. Aquí está esa cuenta, paso a paso.

En resumen: primero se calcula el volumen exacto; después se decide con qué medio se coloca, porque eso fija el ritmo en metros cúbicos por hora; con el ritmo se calcula cada cuánto tiene que llegar un camión y se pactan las horas con la planta; y por último se dimensiona la cuadrilla para sostener ese ritmo sin cuellos de botella. Se deja un plan B por escrito para la lluvia, la avería y el retraso, y se nombra a una sola persona que recibe y decide.

Paso 1: el volumen exacto, no el aproximado

Todo empieza por el metrado, hecho con las medidas del encofrado ya armado y no con las del plano. Se suma la losa, los macizados, la parte descolgada de las vigas y cualquier elemento que vaya en la misma colocación. La cuenta completa está en cómo calcular los m³ de concreto de una losa.

Con el total en la mano se decide cómo se reparte en camiones. Es mejor pedir el volumen calculado y dejar el último viaje ajustado a lo que realmente falte, medido sobre la marcha, que pedir todo con margen desde el principio y acabar devolviendo concreto.

Paso 2: el ritmo lo fija el medio de colocación

El ritmo es el número de metros cúbicos que la obra es capaz de recibir y colocar bien por hora. No lo fija la planta: lo fija tu obra. Y cambia enormemente según cómo llegue el concreto al elemento.

Medio de colocaciónRitmo relativoQué lo limita
Canaleta directa del camiónAlto, pero sólo llega al bordeQue el camión pueda acercarse y girar
Bomba plumaEl más alto y sostenidoEspacio para estabilizadores y cables aéreos
Bomba estacionaria con tuberíaAltoMontaje de la línea y su limpieza
Carretillas y rampasBajoNúmero de personas, distancia y altura
Baldes con grúa o malacateMuy bajo e intermitenteCiclo del equipo de elevación

La consecuencia práctica es dura: una losa que con bomba se resuelve en una mañana puede llevar todo el día a carretilla, y ese día largo es el que genera juntas frías. Antes de contar con ella hay que confirmar que la bomba puede posicionarse: lo tienes en qué necesita tu obra para que entre una bomba.

Paso 3: de ritmo a horas de llegada

Con el ritmo decidido, la cuenta es directa. Si un camión trae un volumen determinado y tu obra coloca un cierto número de metros cúbicos por hora, el intervalo entre camiones es el volumen del camión dividido entre el ritmo.

Ejemplo. Una losa de 12 m³ que se coloca con bomba a un ritmo sostenido de 12 m³ por hora, con camiones de 6 m³: cada camión cubre media hora de trabajo, así que se pactan llegadas cada 30 minutos. Con dos camiones alternándose y una planta cercana, la losa sale en una hora de colocación efectiva más el montaje y la limpieza.

La misma losa a carretilla, con un ritmo realista de 4 m³ por hora, necesita camiones cada hora y media y ocupa toda la jornada. Son dos obras distintas con el mismo pedido.

Al pactar las horas conviene añadir dos precauciones: pedir que el primer camión llegue con la obra ya lista y no al revés, y no encadenar los viajes tan justos que un retraso de tránsito deje la losa parada. Una espera larga del camión en obra tampoco es gratis: cuanto más tiempo pasa el concreto girando en el tambor, menos margen queda para colocarlo bien.

Paso 4: la cuadrilla que sostiene el ritmo

El ritmo sólo existe si hay gente para sostenerlo. En una losa de vivienda, la cuadrilla se organiza por funciones, y cada función tiene que estar cubierta desde el primer camión:

  • Quien recibe: una sola persona, con el pedido en la mano, que comprueba y firma cada documento de entrega.
  • Quien dirige la descarga: guía la pluma o la canaleta y decide el orden de llenado.
  • Quien extiende y nivela: reparte el concreto y lleva las maestras.
  • Quien vibra: con vibrador de aguja y con un equipo de repuesto a mano.
  • Quien acaba la superficie: reglea y termina; en losas grandes es el cuello de botella real.
  • Quien cura: prepara el agua y los medios de curado antes de que acabe la colocación.
  • Quien vigila el encofrado durante toda la colocación, atento a puntales y a movimientos.

Si una función queda sin cubrir, el ritmo cae al de esa función. Es habitual ver obras con concreto suficiente y una sola persona vibrando: la losa avanza al ritmo del vibrador.

Paso 5: el orden de llenado y las juntas previstas

Una losa se llena en un orden pensado, no por donde alcanza la manguera. Se avanza en un frente continuo, en la dirección que decida el proyectista, y se evita dejar zonas rodeadas de concreto ya extendido.

Si la losa es demasiado grande para una sola jornada, no se improvisa el corte: se define antes una junta de construcción en la posición que indique el proyecto estructural, con su tratamiento. Lo que nunca se hace es parar donde llegó el último camión. Una junta prevista es una decisión del proyecto; una junta fría es un accidente de la programación.

Paso 6: el plan B, por escrito

Programar incluye decidir de antemano qué pasa si algo falla. Tres escenarios cubren casi todo:

  1. Llueve. Dónde se corta, cómo se protege lo colocado y quién toma la decisión.
  2. Se retrasa un camión. Hasta cuánto se puede esperar sin que la zona de contacto endurezca, y a quién se llama en la planta.
  3. Falla la bomba o el vibrador. Qué equipo de repuesto hay, y si no lo hay, dónde se corta.

Estos tres acuerdos se toman el día anterior, con la cabeza fría, y se comunican a toda la cuadrilla. Tomarlos a las once de la mañana con un camión esperando es lo que produce las decisiones malas.

La víspera y la mañana

La víspera se confirma la hora con la planta, se revisa el encofrado y el armado, se llena de agua todo lo que haya que llenar y se comprueban los accesos. Conviene recorrer entonces el acceso del camión, el punto de posicionamiento, el apuntalamiento y los recubrimientos del armado, porque a esa hora todavía hay margen para corregir.

La mañana empieza antes que el primer camión: la obra tiene que estar lista cuando llega, no empezando a prepararse. Y termina con el curado en marcha, que se inicia en cuanto la superficie lo permite sin marcarse, no al final del día.

Cuando tengas el volumen, el ritmo y las horas, puedes pedir cotizaciones dando esos tres datos: es la información que permite a una planta comprometerse con una hora y cumplirla.

Sigue leyendo: Recibir el camión: las diez cosas que revisar antes de firmar, Cómo se cobra el servicio de bomba de concreto y Cuánto concreto lleva una casa de dos niveles.

¿Necesitas una cotización real?

No pierdas tiempo calculando solo. Nuestra red tiene a las mejores plantas listas para atenderte.

Cotizar ahora mismo

Espacio de marca

Tu marca puede figurar aquí

Laboratorios, bombeo, aditivos y plantas: aparece ante quienes leen estas guías y cotizan concreto. Ver planes →

El ecosistema del concreto

Toda obra necesita más que concreto. Explora los aliados verificados del rubro: